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¿Por qué la tanatopraxia es una buena opción profesional?

Estudia tanatopraxia y garantiza tu futuro en un campo profesional en crecimiento

La tanatopraxia es un oficio que cada día cuenta con más estudiantes y futuros profesionales; muchos de ellos, quizá promovidos, en primera instancia, por la duda, pero luego motivados al ver que se trata de una profesión cualquiera en la que están en juego muchos más elementos de los que la gente concibe. Es sin duda, una opción profesional muy interesante.

¿Sabes qué es la tanatopraxia? En torno a esta profesión giran más mitos que certezas; un hecho comprensible por tratarse de un trabajo cuya proximidad con la muerte está más que garantizada; sin embargo, más allá del morbo de la gente, la tanatopraxia es una opción profesional que toma en cuenta aspectos del mundo de la sanidad, las leyes, la estética y la sociedad. Una profesión integral en la que no existe tregua a los mitos, pero sí a la certeza de trabajar con respeto y compromiso.

Cada día más normalizada la tanatopraxia como una opción profesional, son más las personas que optan por ella para emprender un camino laboral de éxito. En los últimos meses, las estadísticas de fallecimientos se han visto incrementadas, según lo reflejan las cifras del Índice Nacional de Defunciones, por sus siglas INDEF. El mes de noviembre del año 2019, había registrado un total de 266.413 personas fallecidas, mientras que para este mismo mes del año 2020 encontramos 416.602 fallecidos.

Qué es la tanatopraxia y cuáles son sus implicaciones

La tanatopraxia debe entenderse como la disciplina profesional que trabaja en función de optimizar los cuerpos de las personas fallecidas para que estos puedan someterse a los actos funerarios sin contaminar su entorno y a las personas a su alrededor. Existe todo un compendio de técnicas y estilos de trabajo que deben ser conocidas por los practicantes de esta profesión, pero que no quedan ahí, pues también hay una serie de implicaciones legales que deben ser tomadas en cuenta.

Los criterios de higiene, conservación, embalsamamiento y restauración son esenciales para el quehacer de un tanatopractor en el día a día. Su desarrollo profesional pondrá en marcha conocimientos de anatomía, sanidad y estética con la intención de disimular las secuelas naturales o producidas que pueda presentar el cuerpo de una persona tras su fallecimiento. Una serie de procedimientos higiénicos y sanitarios deben ser tomados en cuenta por todos los tanatopractores durante sus jornadas de trabajo.

Tanatopraxia, formación y profesión en ascenso

La formación en tanatopraxia debe tomar en cuenta factores de higiene y sanidad, así como también algunos aspectos legales y ambientales. Además de tener como prioridad los criterios anatomía, parasitología, biología que servirán de base académica para aplicar los tratamientos de higienización de los cuerpos. Estos son algunos de los contenidos que debes dominar para obtener el certificado profesional de tanatopraxia.

La formación de un tanatopractor estará integrada por seis módulos académicos en los que se impartirán los conocimientos de conservación y embalsamamiento, restauración y reconstrucción, tanatoestética, extracción de tejidos, prótesis, marcapasos y otros dispositivos contaminantes y por último el manejo de técnicas y habilidades necesarias para desarrollar el rol profesional de una persona dedicada a la tanatopraxia. Además, en el último módulo de Unión Funeral se prevé la ejecución de prácticas profesionales tuteladas.

Durante el proceso de formación para trabajar en la tanatopraxia, el estudiante recibirá conocimientos sobre medicina legal y forense, gestión de residuos sanitarios, legislación y códigos de deontología. Un tanatopractor debe ser una persona respetuosa, atenta, libre de tabúes de todo tipo y, como valor fundamental, abierto a los criterios de cada religión. En su día a día profesional puede contactar a personas de todo tipo de creencias y costumbres con las que tendrá que entenderse bajo sus códigos profesionales.